Declarando el Fin desde el Principio

5º Capítulo [Preparación para los últimos 7 años de la Historia]

5. Apocalipsis 5. [Preparación para los últimos 7 años]

Apocalipsis 5:1-5
Vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un pergamino escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi un ángel poderoso que pregonaba a gran voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?» Pero ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni siquiera mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se hallaba a nadie que fuera digno de abrir el libro, ni siquiera de mirarlo. Entonces uno de los ancianos me dijo: «No llores, porque el León de la tribu de Yahudáh, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.»

5.1. Pergamino con 7 Sellos.

El libro mencionado en el primer verso es un pergamino sellado con el anillo del Rey, en el cual se encuentran los nombres de los que pasarán a la vida eterna, por lo que solo Yahushúa, quien vino sin pecado a ser sacrificado por nosotros, es digno de abrirlo. Cuando el Cordero abre cada Sello del pergamino en el cielo, desencadena en la tierra un evento que nos acerca cada vez más al final y a la última revelación de quiénes son los que se encuentran ahí escritos. Si Yahushúa no hubiese muerto para tomar el poder y abrir el libro, la vida eterna no hubiese podido ser revelada nunca y el mundo hubiese permanecido en el estado corrompido en el que se encuentra, detalle que claramente Satán no entendía al influir en los fariseos y romanos para matarlo, siendo cegado por la envidia.

Génesis 49:9
Cachorro de León, Yahudáh; de la presa subiste, hijo mío.
Se encorvó, se echó como León [Murió],
como León viejo:
     ¿quién lo despertará? [Yahwéh lo resucitó]

Aquí podemos ver una de las citas mencionadas anteriormente, al identificar a uno de los veinticuatro ancianos. La bendición que Yakov dio a la tribus en este capítulo, reveló que la primer manifestación de Yahwéh en la tierra sucedería a través de Yahudáh, lo cual se cumplió con Yahushúa, según lo confirman las Buenas Nuevas de MatitYahu y Lucas (Mt.1:1-17, Lc.3:23-38). Además, al interpretarlo de una manera espiritual, las palabras mencionadas por Yakov profetizaban la muerte y consecuente resurrección de Mashíaj.

Es interesante notar, que a pesar de que en Apocalipsis y Génesis vemos que el Primero es llamado León de Yahudáh, el anciano también se refiere a él como la Raíz de David, confirmando el hecho de que el Hijo de David, llamado también la Rama, será la segunda manifestación de Yahwéh, a pesar de venir a través de la tribu de Yahusef, como lo muestra claramente el mismo capítulo de Génesis. (Gn.49:22)

  • Primero: Raíz de David | León de Yahudáh [Kohen Gadol]
  • Último: Rama de David | Toro de Yahusef [Melek Gadol]

5.2. La Raíz y la Rama.

Este es un tema que, al analizarlo profundamente, confirma de una forma muy clara que Yahushúa es el Primero, Mashíaj BenYahudáh, la Raíz de David; mientras que por otro lado, ayuda a revelar un misterio encontrado a través de la Escritura, con respecto a la forma en que se manifestará el Último, Mashíaj BenYahusef.

Isaías 11:1 [YishaYahu]
Saldrá una Rama [el Último] del tronco de Yishai [Padre de David];
un vástago retoñará de sus Raíces [el Primero, Yahushúa]

De la misma forma que la rama es lo último en salir del árbol, después de plantar la semilla que al germinar saca la raíz y eventualmente el tallo, en el verso anterior, la rama se refiere a la segunda manifestación de Yahwéh en la tierra, la venida del Último, ya que su raíz es el Primero, Yahushúa HaMashíaj, como lo declara el anciano en Apocalipsis 5:5. De esta manera, Yahwéh hace posible para el descendiente de Yahusef el cumplir el rol de Hijo de David, a pesar de ser de la tribu de Efraim, de la misma forma que Yahushúa se convirtió en el Kohen Gadol, a pesar de no ser descendiente de Levi, debido a que vino según el orden de MelkiTzedek. (Gn.14:18-20, Sal.110:4, He.5:5-10, He.6:20)

Génesis 49:22
»Rama fructífera es Yusef, rama fructífera junto a una fuente (Yahushúa), sus vástagos se extienden sobre el muro.

El Espíritu de Yahwéh reveló claramente que la Rama, mencionada varias veces en la Escritura, sería un descendiente de Yusef [יוסף], posteriormente llamado Yahusef [יהוסף], al agregarle una “ה” a su nombre, misma letra que recibieron Abram [אברם] y Sarai [שרי] al convertirse en Abraham [אברהם] y Sarah [שרה], lo cual representa el recibir el Espíritu. El verso anterior confirma este hecho, al referirse a Yusef como la Rama dos veces y al hablar de sus vástagos posteriormente, de la misma forma que Isaías 11:1 menciona ambos términos, la Rama y el Vástago. Esto debería generar una gran interrogante en los Judíos que esperan un Mesías hijo de Dawid, aparte del Mesías hijo de Yusef, ya que el Espíritu nos muestra que serán la misma persona; por ende, lo que debemos hacer es indagar en la Escritura, para descubrir cómo es que esto se manifestará, ya que sin duda parece ilógico, sin embargo, al reconocer a Yahushúa HaMashíaj como la Raíz de Dawid, el resto de piezas pueden acomodarse fácilmente.

Gálatas 3:27-29
pues todos los que habéis sido inmersos en Mashíaj, de Mashíaj estáis revestidos. Ya no hay Yahudi ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Mashíaj Yahushúa. Y si vosotros sois de Mashíaj, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El verso anterior nos muestra que no importa de que tribu o nación venga una persona, al aceptar al Mesías somos revestidos de él, y dado que él vino de la tribu de Yahudáh, nos volvemos Yahudim. Esto significa que cuando el descendiente de Yusef se presente en el mundo, aceptará a Yahushúa HaMashíaj como su raíz, revistiéndose de esta manera de Yahudi, pudiendo así cumplir las profecías del hijo de David, al convertirse en el Renuevo a través de la Raíz que lo fortalece (Fil.4:13).

Colosenses 3:9-11
No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos y revestido del nuevo. Éste, conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay Griego ni Yahudi, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni extranjero, esclavo ni libre, sino que Mashíaj es el todo y en todos.

En la cultura Hebrea, la mujer es la que determina si el hijo será Yisraeli, puesto que el niño recibe la sangre de su madre, mientras que el padre determina la tribu a la que pertenece. En el pasado, las tribus no se mezclaban entre ellas, sin embargo, durante el exilio sin duda llegó a darse una mezcla, razón por la que necesitamos a Mashíaj como la Raíz, la Vid y el Buen Olivo al que somos injertados (Ap.5:5, Jn.15:5, Rm.11:16-24), sin importar de donde vengamos, puesto que para entrar al Reino de Yahwéh hay que nacer de nuevo, por lo tanto, espiritualmente naceremos siendo como Mashíaj. Por otro lado, para cumplirse de una manera física, el Último podría ser hijo de una mujer de Yahudáh y un padre descendiente de Efraim, hijo de Yahusef. Así tendría la sangre de Yahudáh, para convertirse en el hijo de David, siendo legalmente de la tribu de Yahusef. Es por esta razón que la Escritura menciona dos tribus diferentes al referirse a algunas personas, como en el caso de Mardoqueo y Shaul Paulus, quienes representan la segunda manifestación de Yahwéh como el Último.

Tito 3:9
Pero evita las cuestiones necias, como genealogías,
contiendas y discusiones acerca de la Toráh,
porque son vanas y sin provecho.

Después de Yahushúa haber nacido en la tierra y haberse verificado su genealogía en los registros del Templo, revelando el cumplimiento de las profecías literales referentes al nacimiento de Mashíaj, para llevar acabo su misión y poder revestir a quienes creen en él, la carne perdió la importancia que tenían antes del Ungido y por ende las genealogías llegaron a ser irrelevantes en lo que respecta el Reino de Yahwéh, ya que carne y sangre no heredarán el Reino (1Cor.15:50), puesto que al ser Yahushúa el postrer Adám, con él todo volvió a comenzar en una forma espiritual, por esto hay que nacer de nuevo siendo injertados en la vida eterna a través de la fe en Yahushúa.

1 Corintios 15:45-46
Así también está escrito:
«Fue hecho el primer hombre, Adám, alma viviente»;
el postrer Adám, espíritu que da vida.
Pero lo espiritual no es primero, sino lo animal; 
luego lo espiritual.

Génesis 49 revela las dos manifestaciones de Yahwéh en la tierra, a través de la tribu de Yahudáh (“Judá”) y de Yahusef (“José”), razón por la que los Judíos esperan un Mesías hijo de Dawid y un Mesías hijo de Yusef; sin embargo, ahí mismo radica el problema, puesto que existe una diferencia importante entre el Mesías hijo de Yahudáh y el Mesías hijo de Dawid, la cual los Judíos no logran discernir debido a que no reconocen a Yahushúa como el Ungido, irónicamente debido a que Yahushúa no cumplió lo que esperan que cumpla el Hijo de David, a pesar de ser descendiente de Yahudáh según la carne. (Rm.1:3)

Marcos 12:35-37
Enseñando Yahushúa en el Templo, decía:
«¿Cómo dicen los Escribas que el Mesías es hijo de David?,
pues el mismo David dijo por el Espíritu Apartado:
»“Dijo Yahwéh a mi Soberano: 
‘Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.’”
»David mismo lo llama Soberano; ¿cómo, pues, es su hijo?»
Y gran multitud del pueblo lo oía de buena gana.

Los Judíos de hoy en día siguen las enseñanzas erradas y doctrinas falsas de los Escribas y Fariseos que rechazaron al Mesías, razón por la que no aceptan a Yahushúa como tal. En el verso anterior se menciona un momento en el que Mashíaj se refirió al tema en cuestión, puesto que esa es la razón por la que no lo recibirían, sorprendentemente revelando su identidad por omisión, sin que los presentes entendieran, puesto que eran ciegos y sordos espirituales, debido a que Yahushúa no había sido sacrificado aún y por consiguiente la manifestación de lo espiritual todavía no había iniciado. Como se mencionó en el 2º Capítulo, la Escritura nos muestra que Yahwéh trabaja a través de 4 procesos al revelarse a sí mismo, así como también al manifestar la misma existencia y todo lo que hace en ella, por esto hay 4 Criaturas rodeando el Trono y la tierra tiene 4 Ángulos, donde se dan las 4 Estaciones del año. De la misma forma, la historia se puede separar en 4 periodos, incluyendo lo que hubo antes de que Yahwéh manifestara la materia visible con la que formó el mundo en el que vivimos actualmente.

  1. Atzilut [Emanación]: -2000 a 0 [Todo surgió en el Eterno] (Confección de la Toráh) {Invisible}
  2. Beriah [Creación]: 0 al 2000 [Manifestación de lo Físico] (División, Ilusión y Muerte) {Carne}
  3. Yetzirah [Formación]: 2000 al 4000 [Manifestación de la Ley] (Revelación de la Toráh) {Alma}
  4. Assiyah [Acción]: 4000 al 6000 [Manifestación del Favor] (Unión, Verdad y Vida) {Espíritu}

Yahwéh hizo al hombre en el 6º día, y para Elohim un día son como 1000 años (Sal.90:4, 2Pe.3:8), lo cual significa que el plan del Creador con respecto a la humanidad está por concretarse. Al encontrarnos al final del 6º Milenio (6º día), será en este periodo que Yahwéh completará al hombre que tuvo en mente desde un principio, a su imagen y semejanza, en todo el sentido de la Palabra, pues Yahushúa se presentó en el 4º Milenio como la Luz del Mundo (Jn.8:12), para revelar el Camino hacia ese ideal, siendo él el modelo, puesto que el año 4000 es el 4º día, en el que Elohim hizo el Shemesh (“Sol”), según Génesis (1:14-19). Además, Yahushúa también reveló ser el grano de trigo que tendría que morir al estar en la tierra, para dar mucho fruto (Jn.12:24), como la semilla al germinar y sacar raíz, dejando el 5 día para que saliera el tallo y el 6 día para que se manifestase la Rama, que es el Hijo del Hombre (Ben HaAdam).

Apocalipsis 12:5
Ella [la Congregación Escogida] dio a luz un Hijo varón,
que va a regir a todas las naciones con vara de hierro;
y su hijo fue arrebatado para Elohim y para su trono.

Al Último se le dará una vara espiritual, de la misma forma que Moshé recibió una literal, para que tenga autoridad como el Melek Gadol (“Gran Rey”), razón por la que es arrebatado para el trono de Yahwéh. La segunda manifestación saldrá de entre la Congregación Escogida, como la rama sale del tallo, según lo declaró Yahwéh en el texto anterior, en Isaías 41:4 y otros versos de la Escritura. Esto también es revelado en las cartas para las Kehilot, cuando Mashíaj promete al Vencedor darle la vara de hierro, metal que representa a Roma, según la profecía revelada en Daniel 2, lo cual se debe a que la segunda manifestación sucederá como Ladrón en la Noche (Ap.3:3, 16:15), ya que de la misma manera que Yakov se vistió de Eisav (Edom) para tomar la bendición, igualmente Yahwéh se viste de Rojo (Edom) para presentarse en el final de los tiempos (Is.63:1-6), lo cual significa que se viste de Romano, puesto que Edom representa a Roma. 

Apocalipsis 2:26-28 
Al Vencedor que guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones; las regirá con vara de hierro y serán quebradas como un vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre. Y le daré la estrella de la mañana.

Salmos 2:9
Los quebrantarás con vara de hierro; como a vasija de alfarero los desmenuzarás.»

La primer manifestación de Yahwéh en la tierra fue para ofrecer el perdón de pecados, por su misericordia, mientras que su segunda venida es para castigar el pecado, por su justicia, quebrantando a los rebeldes y destruyendo al impío. El libro de Números también profetizó claramente la venida del Vencedor, igualmente a través del Pueblo Escogido (Yakov), a quien se refiere también como la Estrella que se convertirá en el Cetro (Rey) al levantarse de Yisrael.

Números 24:19
De Yakov saldrá el Vencedor y destruirá lo que quede de la ciudad.»

Números 24:17
Lo veo, mas no ahora; lo contemplo, mas no de cerca:
Saldrá estrella de Yakov, se levantará cetro de Yisrael,
y herirá las sienes de Moab y destruirá a todos los hijos de Set.

Debido a que las Estrellas representan Malakim (“Ángeles”), se puede deducir que profetiza la segúnda manifestación de Yahwéh en la tierra, a través del Mensajero de Yahushúa, el Malak Mikael, ya que así como Números dice que una Estrella (Malak) de Yakov (Pueblo) se levantará como Cetro (Líder), en Daniel está escrito que Mikael (Estrella) se levantará como el Gran Principe (Cetro) del Pueblo (Yakov).

Daniel 12:1
»En aquel tiempo [final] se levantará Mikael, el Gran Príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo.  »Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro [de 7 Sellos].

Éste es el jinete del caballo blanco del 1º Sello (Ap.6:1-2), quien sale venciendo y para vencer, razón por la que finalmente se convierte en el Vencedor, después de haber recibido corona y arco, arma a la cual hace referencia Génesis 49 cuando profetiza la venida de la Rama por medio de la tribu de Yusef.

Génesis 49:22-24
»Rama fructífera es Yusef, rama fructífera junto a una fuente (Yahushúa), sus vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, le lanzaron flechas, lo aborrecieron los arqueros, mas su arco [1º Sello] se mantuvo poderoso [Vencedor] y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Yakov, por el nombre del Pastor, la Roca [Yahushúa] de Yisrael,

La Palabra de Yahwéh es la Espada (Jn.1:1, Ef.6:17, He.4:12), mientras que el Arco es la Voz (Gn.21:16, Is.30:31-32, Jr.50:42). Entonces, así como Yahushúa es la Palabra, el Último es la Voz.

Apocalipsis 19:15
De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Elohim Todopoderoso.

Para pelear con una espada es necesario estar cerca del oponente, por lo tanto, al presentarse Mashíaj en el mundo para cumplir la letra de la Toráh (“Ley”), llevó acabo su ministerio en la tierra de Yisrael estando presente en cada una de sus enseñanzas, cerca de las personas a las que les hablaba, de la misma forma que para leer la letra de la Escritura debemos tenerla cerca de nuestros ojos y manos. Por otro lado, con la tecnología de hoy en día, el Último predicará desde fuera de Yisrael y para todas las naciones, ya que no tendrá que estar cerca, como no es necesario estar cerca para escuchar a alguien que predique con su voz, sino que lanzará sus enseñanzas como flechas con su arco (voz), instrumento que también utilizará como Dawid al ir a la Guerra, quien adoraba a Yahwéh con cánticos, arpas y panderos antes de batallar, de la misma manera, el Renuevo de Dawid cantará para hacer guerra espiritual, según lo declara YishaYahu.

Isaías 30:31-32
Porque Asiria, que hirió con vara, con la Voz de Yahwéh será quebrantada. Cada golpe de la vara justiciera que descargue Yahwéh sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.

Isaías 61:11
Porque como la tierra produce su renuevo y como el huerto hace brotar su semilla, así Yahwéh, el Soberano, hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones

El Último viene a cumplir la parte espiritual de lo Escrito, por tanto, al tomar en cuenta que el Hebreo “Ruaj” es traducido como ambos espíritu y viento, mientras que “Neshama” es traducido como aliento y alma, se puede entender que así como uno puede lanzar una flecha varios metros en cualquier dirección, también se puede estar a la distancia para escuchar una predica, ya que la voz, con la fuerza del aliento en la persona, impulsa las palabras como flechas a través del viento hacia los oídos de los escuchas; por ende, la Voz de Yahwéh, llamado la Vara Justiciera, castigará a los rebeldes con esas flechas, siendo igualmente la vara que los quebrantará.

Salmos 110:1-2
Yahwéh dijo a mi Soberano [Yahushúa]:
«Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.»
Yahwéh enviará desde Sión la vara de tu poder: «¡Domina en medio de tus enemigos!

Aquí tenemos el verso citado por Yahushúa al revelar ser la Raíz de Dawid. Como está escrito, el cielo es el trono de Yahwéh y la tierra es el estrado de sus pies (Is.66:1, Hch.7:49), así que al Yahushúa sentarse a la derecha del Padre, se convierte también en su estrado, por lo que en el Salmo, Yahwéh le esta diciendo al Primero que permanezca ahí sentado mientras él desciende como el Último, la Vara Justiciera, para vencer a sus enemigos, Satan y sus Malakim, haciéndolos caer del cielo a la tierra. (Ap.12:7-9)

Isaías 11:10 [YishaYahu]
Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Yishai, la cual estará puesta por estandarte a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será majestuosa.

Yahushúa mismo declaró ser la Raíz de David (Mr.12:35-37, Lc.20:41-44), quien es mencionado en YishaYahu como la Raíz de Yishai, padre de David. Las Palabras “aquel tiempo” se refieren a los últimos días, cuando el Mesías ya se habría manifestado, muerto, resucitado y ascendido, por lo que ahora se encuentra en los cielos, a la diestra del Padre, como un “Estandarte”, exaltado en una realidad llena de estima y honor, una habitación majestuosa, para que todos aquellos que en él crean reciban la vida eterna y puedan ser parte del pueblo de Yahwéh. (Hch.7:55-56; Rm.8:34; Ef.1:20, 2:6; Cl.3:1; He.1:3, 8:1, 10:12, 12:2; 1Pe.3:22; Mt.22:44; Sal.110:1)

Salmos 80:14-15
Elohim de los ejércitos, vuelve ahora; mira desde el cielo, considera y visita esta viña [el Pueblo Escogido], la planta que plantó tu diestra [Congregación Escogida] y el Renuevo [Último] que para ti afirmaste.

Como vimos al inicio de este capítulo, el Cordero es el único digno de abrir el pergamino cerrado con siete sellos, por lo tanto, él se mantiene en el cielo al abrir los sellos, mientras Yahwéh vuelve a manifestarse en la tierra para cumplir lo que falta, al redimir su viña a través del Último, llamado también el Renuevo.

Jeremías 23:5-6
»Vienen días, dice Yahwéh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra. En sus días será salvo Yahudáh [Pocos], y Yisrael [Muchos] habitará confiado; y éste será su Nombre con el cual lo llamarán: Yahwéh Tzidkenu [“Yahwéh, justicia nuestra”].

5.3. Alabanzas en el Cielo.

Apocalipsis 5:6-7
Miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado [Yahushúa], que tenía siete cuernos y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Yahwéh enviados por toda la tierra. Él vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

En este momento, a Yahujanan se le da una visión profética de lo que estará sucediendo en el cielo, mientras en la tierra están por iniciar los últimos 7 años de la historia humana, conocidos como la última semana de Daniel (Dn.9:27). Yahujanan ve un Cordero que tiene siete cuernos y sietes ojos, haciendo alusión a Yahushúa HaMashíaj, quien a través de su sacrificio en Pesaj recibió toda autoridad, ya que el número 7 indica ‘Completitud’ y los cuernos ‘Poder’, además del hecho que conoce todo lo que sucede en la tierra, pues bajo su mando están todos los espíritus que Yahwéh ha enviado por ella.

Zacarías 3:8-9
Escucha pues, ahora, Yahushúa, Kohen Gadol [Sumo Sacerdote], tú y tus amigos que se sientan delante de ti, pues sois como una señal profética: Yo traigo a mi siervo, el Renuevo. Mirad la piedra que puse delante de Yahushúa: es única y tiene siete ojos. Yo mismo grabaré su inscripción, dice Yahwéh de los ejércitos, y quitaré en un solo día el pecado de la tierra.

En Zacarías vemos una profecía que revela el Nombre del Primero como Yahushúa, el Mesías que se manifestó como Kohen Gadol, mientras que al mismo tiempo declara la venida del Último, llamado el Renuevo. En este caso se habla como si fuese la segunda venida del Mesías, pero a través de su enviado, quien se presentará en el mundo para dar testimonio de la Piedra Angular, que es el Primero, Yahushúa HaMashíaj, el Cordero que tiene siete ojos. Además, Yahwéh expresa que él mismo grabará una inscripción sobre él, refiriéndose al sello del Poderoso Vivo, mencionado en Apocalipsis 7 y 14 como el Nombre del Padre y el Hijo, Yahwéh Yahushúa, cuando finalmente, a través de la muerte de los Dos Testigos, complete su plan para quitar el pecado del mundo. (Is.66:7-8, Dn.9:27, Ap.10:7, Ap.12:9-12, 1Cor.15:51-53)

Zacarías 4:6-10
Entonces siguió diciéndome:
«Ésta es palabra de Yahwéh para Zorobabel, y dice:
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu,
ha dicho Yahwéh de los ejércitos.
¿Quién eres tú, gran monte? 
Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; 
él sacará la primera piedra entre aclamaciones de: 
¡Qué bella, qué bella es!”
»Después me fue dirigida esta palabra de Yahwéh:
»“Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta Casa,
 y sus manos la acabarán.
Así conocerás que Yahwéh de los ejércitos me envió a vosotros.
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces,
se alegrarán al ver la plomada en la mano de Zorobabel.”
»Estos siete son los ojos de Yahwéh, que recorren toda la tierra

Aquí podemos observar un poco más de la misma profecía, donde se revela que el Último se manifestará como Zorobabel, nombre que significa “Nacido en Confusión” o “Sembrado en Babel”, como se explicó en el 3º Capítulo, puesto que viene como el Hijo Prodigo y Ladrón en la Noche. Además, Yahwéh profetiza que el Último viene a pelear contra el gobierno mundial espiritualmente (2Cor.10:4, Ef.6:10-12, 1Tim.1:18). Las montañas representan reinos, por lo tanto, la profecía anterior indica que el reino de la Bestia será destruido por el Último, quien lo convertirá en nada, como una llanura, al dar testimonio del Mesías Yahushúa, llamado la primera piedra, puesto que es la piedra angular del Templo Espiritual (Sal.118:22, Is.28:16, Mt.21:42, Mr.12:10, Lc.8:27, Hch.4:11, Ef.2:19-22, 1Pe.2:6-7). Posteriormente, Yahwéh predice que el Profeta, representado por Zorobabel, será quien iniciará la construcción espiritual del Templo y quien la terminará, ya que será él quien, a través de su enseñanza, sellará a los elegidos del Padre con el sello del Poderoso Vivo. (Dn.12:7; Ap.7:2-3, 11:19, 14:1)

Apocalipsis 5:8-10
Cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los apartados. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo:
«Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado,
y con tu sangre nos has redimido para Yahwéh, de todo linaje, lengua, pueblo y nación; nos has hecho para nuestro Elohim un reino y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.»

Nótese que para éste momento en la Revelación, Yahujanan no ve humanos en el cielo, excepto por el Cordero y los 24 Ancianos, a quienes se les da el honor de estar presentes, pero que no han estado ahí siempre, según lo indica el libro de Daniel (7:9). Los presentes adoran a Yahwéh de varias formas, entre ellas, hablan en nombre de todas las personas de la tierra, ya que tiene copas de oro con las oraciones de todos los justos, diciendo “con tu sangre nos has redimido para Yahwéh, de todo linaje, lengua, pueblo y nación”. Es interesante, además, que entre los Profetas, quienes en su mayoría eran descendientes de Yisrael, se encuentra ObedYahu (“Abdías”), quien es descendiente de Edom, el hermano de Yakov, por lo que es quien representa, entre los Profetas, a los Gentiles de todo linaje, lengua, pueblo y nación, que se convierten a Yahwéh a través de su hijo Yahushúa.

Apocalipsis 5:11-14
Miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Su número era millones de millones, y decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la estima y la alabanza.»
A todo lo creado que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la estima y el poder, por los siglos de los siglos.»
Los cuatro seres vivientes decían: «¡Améin!»
Y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

Millones de Malakim declaran que el Cordero es digno de tomar el poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honra, estima y alabanza, lo cual representa el obtener todas las cosas, debido a que el número 7 simboliza completitud. Por otro lado, también le es dado a Yahwéh y a su Hijo, alabanza, honra, estima y poder, por la eternidad, en este caso aludiendo al número 4, como los niveles en que Yahwéh se revela y trabaja, además de representar el sacrificio y la creación misma.

5.4. Copias del Enemigo.

Al analizar los versos anteriores, son evidentes otras formas en las que el Enemigo a intentado copiar a Yahwéh:

  •      Yahushúa es el Cordero. (Ap.5:12)
  •      El Falso Profeta aparenta ser un Cordero. (Ap.13:11)
  •      El Cordero fue Inmolado y Resucito. (Hch.2:32)
  •      La Escritura dice que la Bestia era y no es, y será. (Ap.17:8)
  •      El Cordero tiene siete cuernos y siete ojos. (Ap.5:6)
  •      El Dragón tiene siete cabezas y sites diademas. (Ap.12:3)

 

4º Capítulo
 

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